‘Sobriedad ocasional’: qué es el consumo consciente de alcohol

Un creciente movimiento de moderación aprovecha las estrategias de la meditación para reducir el consumo de alcohol.,

Un creciente movimiento de moderación aprovecha las estrategias de la meditación para reducir el consumo de alcohol.

Lo que se conoce como “Dry January”, o “Drynuary”, para los iniciados (“enero sobrio” o “sobrienero”), le ofrece a tu cuerpo y mente la oportunidad de reiniciarse y reflexionar tras la inflamación y el agotamiento de la temporada. Para ser un movimiento tan sonado, la estrategia de reducir el consumo de alcohol para vivir el momento con mayor plenitud podría, y debería, hacerse durante todo el año; sin embargo, en vez de eliminar el alcohol por completo, cada vez más personas se inclinan por la “sobriedad ocasional”, explorando elementos de un estilo de vida con menos alcohol pero sin abstenerse por completo.

El “Mindful drinking” (consumo consciente), una frase y filosofía que lleva la autorreflexión de la meditación a una copa de vino o una cerveza, se ha vuelto cada vez más común en los últimos años, señaló Rosamund Dean, una periodista de Londres que en 2017 publicó un libro basado en ese término. Dean aseveró que quería ser más consciente en cuanto a su relación con la bebida en lugar de ver el alcohol como un hábito o un apoyo.

“Iba a algún evento de trabajo donde había vino blanco malo y barato y me lo tomaba”, o “acostaba a los niños después de un día atareado y abría una botella”, narró. “Es el consumo que haces sin pensar en eso realmente”. Por el contrario, beber con conciencia significa “estar consciente de tu comportamiento en cuanto a tu decisión de beber alcohol”, por ejemplo, contar cuántos cocteles te tomas en una noche o prestar mucha atención a por qué, dónde y cuándo te dan ganas de beber.

Esta mentalidad de moderación puede resultar atractiva para las personas que buscan maneras de reducir los hábitos problemáticos que desarrollaron durante la pandemia. Los estudios han demostrado un aumento impactante del consumo problemático de alcohol en el último año, en especial entre las mujeres. A medida que la pandemia se prolongaba, “tuvimos un verdadero pico de personas que acudían a nosotros”, comentó Millie Gooch, quien fundó el colectivo Sober Girl Society en 2018. La comunidad conecta a mujeres sobrias y “sobrias ocasionales” para eventos como “almuerzos sin alcohol” y charlas en desayunos virtuales.

Ruby Warrington, una escritora de Nueva York, comenzó a utilizar el término “sobria ocasional” hace cinco años. En ese momento, según narró en una entrevista, sus hábitos de consumo de alcohol parecían estar bajo control: nunca perdía el conocimiento ni bebía más de dos noches seguidas, pero bebía más de lo que quería; no podía controlarlo. Warrington anhelaba tener una estrategia intermedia en cuanto a la bebida: la capacidad de cuestionar su relación con el alcohol sin terminarla por completo. En 2018, publicó Sober curious: the blissful sleep, greater focus, limitless presence, and deep connection awaiting us all on the other side of alcohol, estructurando la filosofía detrás de lo que ella llama “elegir cuestionar” su impulso de beber. Warrington afirma que cuestionar los hábitos de consumo de alcohol suele llevar a las personas a adoptar estrategias de consumo más conscientes.

“Colectivamente, hemos heredado esta historia sobre el alcohol de que la única manera de cambiar tu forma de beber es si has tocado fondo”, dice Dru Jaeger, cofundadora y directora de programas de Club Soda, una comunidad en línea que surgió hace casi siete años en Gran Bretaña. El grupo organiza eventos sociales en línea y presenciales sin alcohol, así como programas gratuitos y de pago que enseñan a sus miembros a reducir sus hábitos de consumo. Alrededor de la mitad de los más de 70.000 miembros de Club Soda están interesados en moderar su consumo de alcohol, más que en volverse completamente sobrios. En los últimos años, el grupo ha experimentado un crecimiento constante, sobre todo en Estados Unidos, así como un mayor interés por parte de los veinteañeros preocupados por los efectos de la bebida en su salud mental.

La evidencia científica sobre la eficacia del uso de la atención plena para moderar las conductas de consumo de alcohol es limitada. Un estudio de 2017 con 68 bebedores empedernidos en el Reino Unido reveló que quienes recibieron 11 minutos de instrucción de atención plena redujeron su consumo de alcohol de manera significativa la semana siguiente. Es posible que esta “microdosis de meditación” haya ayudado a los participantes a regular sus emociones, animándolos a confiar en la atención plena cuando en otras circunstancias habrían recurrido al alcohol para sobrellevar el estrés, señaló Sunjeev Kamboj, profesor de psicología en el University College de Londres y autor principal del estudio.

El enfoque del consumo consciente también recurre a estrategias similares a la terapia conductual cognitiva, una intervención psicológica utilizada para tratar la depresión y la ansiedad, según Kenneth Stoller, profesor adjunto de psiquiatría y ciencias conductuales en la Johns Hopkins University School of Medicine. Al animar a las personas a identificar el impacto que tiene el alcohol en sus pensamientos, sentimientos y conductas, el consumo consciente puede ser una herramienta efectiva para quienes buscan reducir su ingesta de alcohol, señaló, pero no para alguien que ya tiene problemas con su forma de beber o un trastorno de alcoholismo grave.

Algunos expertos y veteranos de la “sobriedad ocasional” ofrecieron consejos para ser más reflexivos con el alcohol.

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Credit…Eric Helgas for The New York Times

Détente y reflexiona

Warrington recomienda que las personas interesadas en reducir su consumo eliminen el alcohol de su vida durante un periodo prolongado, por lo general de 30 a 100 días. Esa pausa es una oportunidad para reflexionar, dijo. Pregúntate por el papel que desempeña el alcohol en tu vida y los momentos de tu rutina diaria que te hacen desearlo —una cena de fin de semana con amigos, un episodio de televisión antes de acostarte— y busca otras maneras de llenar esos vacíos.

Stoller aconseja reflexionar sobre lo que te gusta y lo que no te gusta de la bebida. ¿Lo que te atrae es el sabor del alcohol? ¿La sensación de embriaguez en tu cuerpo? Identifica la cantidad de alcohol que consumes para tener un efecto determinado y luego piensa en las facetas de la bebida que menos disfrutas, como la resaca o la sensación de perder el control. Expresar estos aspectos de tu vida de bebedor puede ayudarte a establecer pautas realistas para reducir el consumo, señaló.

Idea un plan

Según Stoller, la bebida reduce nuestra visión del mundo, creando lo que algunos psicólogos denominan “miopía alcohólica”: nos centramos solo en el momento presente. Por eso es fundamental establecer un plan de consumo consciente con antelación, dijo. Esto puede incluir beber con un amigo que también practique el consumo consciente, asegurarte de comer mientras bebes y pedirle al mesero que utilice la mitad de la cantidad de alcohol en un coctel. Estos trucos disminuirán el índice de alcohol que entra en tu organismo, explicó, lo que puede ayudarte a ser más consciente con las bebidas que decidas consumir.

Dean se ciñe a lo que llama la regla de tres: tres copas o menos y no más de tres noches a la semana. Con frecuencia, termina bebiendo menos que eso, dijo, y tener un límite estricto la hace saborear cada bebida.

Cuestiónate

No des por sentado el consumo de alcohol. Si vas a beber, hazlo de forma consciente y deliberada. Piensa si el alcohol va a añadir valor a tu experiencia: ¿qué diferencia va a suponer la bebida en tu estancia en una fiesta o en tu noche en el bar? Y si bebes para intentar disfrutar de un evento en el que no lo estás pasando bien, considera la posibilidad de irte a casa.

Gooch anima a quienes se inician en el consumo consciente de alcohol a seguir haciéndose preguntas sobre los factores que motivan su consumo, como los amigos con los que beben más y las situaciones que los impulsan a ir al bar.

“Si de verdad quieres tomar una copa de vino, tómatela”, aseveró Warrington. Pero presta atención a la sensación de beberla. ¿A qué sabe el vino? ¿Por qué se te antojó beber alcohol? ¿Cómo te sientes al día siguiente? “Mantente consciente”, concluyó.

Dani Blum es asistente de noticias en la sección de Well en The New York Times.

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